Siempre me ha interesado encontrar las respuestas cruciales a nuestra existencia, entre ellas el tema de la energía. Si miramos los grandes avances tecnológicos que podrían representar las centrales nucleares, estás siguen siendo, en principio, una central térmica a vapor con un sofisticado sistema de control sobre las reacciones nucleares, básicamente generación de calor controlado. Esto deja en evidencia que no es tanto lo que sabemos y sigue siendo válido preguntarnos si existirá alguna forma de energía limpia, ilimitada y disponible para toda la humanidad.Esta pregunta ha sido formulada por inventores, científicos y pensadores desde hace siglos, entre ellos, uno de los más famosos es Nicolás Tesla, quien exploró las fronteras del conocimiento.
Uno de sus inventos más conocidos, la bobina de Tesla, que mediante un sistema pulsado de alta frecuencia y tensión, induce otro tipo de corriente a la que llamó corriente fría o energía radiante. Energía que pretendía entregar al mundo entero. Su proyecto no funcionó, tampoco fue muy entendida la teoría de tras de ella, ¿de dónde proviene esa energía? Otros simplemente la encasillaron en las propiedades del electro magnetismo, como la respuesta ya conocida del colapso del campo magnético en una bobina, y aquí una gran discusión inconclusa.
En su configuración más sencilla, pero al igual que la bobina de Tesla, este motor-generador es un sistema pulsado, donde mediante una batería se induce un campo magnético en una bobina, que hace de imán, la cual repele los imanes adosados a un rotor haciéndolo girar y al mismo tiempo, mediante otra bobina de conmutación (on/off), corta la energía y hace colapsar este campo, produciendo un pico de voltaje que es enviado de vuelta a la batería, recargándola.
Esto permite recuperar la energía gastada para repeler los imanes y entonces, el movimiento continúa de manera perpetua. Los inventores señalan que este pico de Sin restricción voltaje no es nada más, ni nada menos, que la energía radiante. A pesar de lo extraordinario de estos descubrimientos, no han salido de la etapa de prototipos o a la producción de equipos con fines demostrativos. No hay una teoría clara que pueda explicar el origen de esta energía. Algunos investigadores como Tom Bearden, en su libro “Energy from the Vacuum”, plantean que esta energía proviene del vacío, éter, que en realidad no está para nada vacío, permitiendo así violar leyes de la termodinámica, dejar al mundo científico oficial en paz y obtener más energía de la que se entrega.
Por ahora confiamos en que las energías renovables nos ayudarán a eliminar nuestra dependencia de los recursos fósiles, pero su camino todavía es largo y de alguna manera previsible. En la medida que podamos entender la naturaleza de las cosas se nos irá abriendo el camino hacia la energía ilimitada.


